Mostrando entradas con la etiqueta décimo año.. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta décimo año.. Mostrar todas las entradas
martes, 23 de abril de 2013
El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha
El ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha - Miguel de Cervantes Saavedra
Don Quijote de la Mancha es una novela escrita por el español Miguel de Cervantes Saavedra. Publicada su primera parte con el título de El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha a comienzos de 1605, es una de las obras más destacadas de la literatura española y la literatura universal, y una de las más traducidas. En 1615 aparecería la segunda parte del Quijote de Cervantes con el título de El ingenioso caballero don Quijote de la Mancha.Don Quijote fue la primera obra genuinamente desmitificadora de la tradición caballeresca y cortés, por el tratamiento burlesco que da a la misma. Representa la primera obra literaria que se puede clasificar como novela moderna y también la primera novela polifónica, y como tal, ejerció un influjo abrumador en toda la narrativa europea posterior.
En 2002, y a petición del Norwegian Book Club, se realizó una lista con las mejores obras literarias de la historia con las votaciones de 100 grandes escritores de 54 nacionalidades distintas, apareciendo las obras en estricto orden alfabético, para que no prevaleciese ninguna obra sobre otra, con la única excepción de Don Quixote, que encabezó la lista siendo citada como "el mejor trabajo literario jamás escrito". Es el libro más editado y traducido de la Historia, sólo superado por La Biblia.
Enlace
https://www.dropbox.com/s/46wfeydfpkb6nva/Don%20Quijote%20de%20la%20Mancha.docEl Cuervo
El Cuervo - Edgar Allan Poe
Una vez, al filo de una lúgubre media noche,mientras débil y cansado, en tristes reflexiones embebido,
inclinado sobre un viejo y raro libro de olvidada ciencia,
cabeceando, casi dormido,
oyóse de súbito un leve golpe,
como si suavemente tocaran,
tocaran a la puerta de mi cuarto.
“Es —dije musitando— un visitante
tocando quedo a la puerta de mi cuarto.
Eso es todo, y nada más.”
¡Ah! aquel lúcido recuerdo
de un gélido diciembre;
espectros de brasas moribundas
reflejadas en el suelo;
angustia del deseo del nuevo día;
en vano encareciendo a mis libros
dieran tregua a mi dolor.
Dolor por la pérdida de Leonora, la única,
virgen radiante, Leonora por los ángeles llamada.
Aquí ya sin nombre, para siempre.
Y el crujir triste, vago, escalofriante
de la seda de las cortinas rojas
llenábame de fantásticos terrores
jamás antes sentidos. Y ahora aquí, en pie,
acallando el latido de mi corazón,
vuelvo a repetir:
“Es un visitante a la puerta de mi cuarto
queriendo entrar. Algún visitante
que a deshora a mi cuarto quiere entrar.
Eso es todo, y nada más.”
Ahora, mi ánimo cobraba bríos,
y ya sin titubeos:
“Señor —dije— o señora, en verdad vuestro perdón
imploro,
mas el caso es que, adormilado
cuando vinisteis a tocar quedamente,
tan quedo vinisteis a llamar,
a llamar a la puerta de mi cuarto,
que apenas pude creer que os oía.”
Y entonces abrí de par en par la puerta:
Oscuridad, y nada más.
Escrutando hondo en aquella negrura
permanecí largo rato, atónito, temeroso,
dudando, soñando sueños que ningún mortal
se haya atrevido jamás a soñar.
Mas en el silencio insondable la quietud callaba,
y la única palabra ahí proferida
era el balbuceo de un nombre: “¿Leonora?”
Lo pronuncié en un susurro, y el eco
lo devolvió en un murmullo: “¡Leonora!”
Apenas esto fue, y nada más.
Vuelto a mi cuarto, mi alma toda,
toda mi alma abrasándose dentro de mí,
no tardé en oír de nuevo tocar con mayor fuerza.
“Ciertamente —me dije—, ciertamente
algo sucede en la reja de mi ventana.
Dejad, pues, que vea lo que sucede allí,
y así penetrar pueda en el misterio.
Dejad que a mi corazón llegue un momento el silencio,
y así penetrar pueda en el misterio.”
¡Es el viento, y nada más!
De un golpe abrí la puerta,
y con suave batir de alas, entró
un majestuoso cuervo
de los santos días idos.
Sin asomos de reverencia,
ni un instante quedo;
y con aires de gran señor o de gran dama
fue a posarse en el busto de Palas,
sobre el dintel de mi puerta.
Posado, inmóvil, y nada más.
Entonces, este pájaro de ébano
cambió mis tristes fantasías en una sonrisa
con el grave y severo decoro
del aspecto de que se revestía.
“Aun con tu cresta cercenada y mocha —le dije—,
no serás un cobarde,
hórrido cuervo vetusto y amenazador.
Evadido de la ribera nocturna.
¡Dime cuál es tu nombre en la ribera de la Noche Plutónica!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Cuánto me asombró que pájaro tan desgarbado
pudiera hablar tan claramente;
aunque poco significaba su respuesta.
Poco pertinente era. Pues no podemos
sino concordar en que ningún ser humano
ha sido antes bendecido con la visión de un pájaro
posado sobre el dintel de su puerta,
pájaro o bestia, posado en el busto esculpido
de Palas en el dintel de su puerta
con semejante nombre: “Nunca más.”
Mas el Cuervo, posado solitario en el sereno busto.
las palabras pronunció, como virtiendo
su alma sólo en esas palabras.
Nada más dijo entonces;
no movió ni una pluma.
Y entonces yo me dije, apenas murmurando:
“Otros amigos se han ido antes;
mañana él también me dejará,
como me abandonaron mis esperanzas.”
Y entonces dijo el pájaro: “Nunca más.”
Sobrecogido al romper el silencio
tan idóneas palabras,
“sin duda —pensé—, sin duda lo que dice
es todo lo que sabe, su solo repertorio, aprendido
de un amo infortunado a quien desastre impío
persiguió, acosó sin dar tregua
hasta que su cantinela sólo tuvo un sentido,
hasta que las endechas de su esperanza
llevaron sólo esa carga melancólica
de ‘Nunca, nunca más’.”
Mas el Cuervo arrancó todavía
de mis tristes fantasías una sonrisa;
acerqué un mullido asiento
frente al pájaro, el busto y la puerta;
y entonces, hundiéndome en el terciopelo,
empecé a enlazar una fantasía con otra,
pensando en lo que este ominoso pájaro de antaño,
lo que este torvo, desgarbado, hórrido,
flaco y ominoso pájaro de antaño
quería decir granzando: “Nunca más.”
En esto cavilaba, sentado, sin pronunciar palabra,
frente al ave cuyos ojos, como-tizones encendidos,
quemaban hasta el fondo de mi pecho.
Esto y más, sentado, adivinaba,
con la cabeza reclinada
en el aterciopelado forro del cojín
acariciado por la luz de la lámpara;
en el forro de terciopelo violeta
acariciado por la luz de la lámpara
¡que ella no oprimiría, ¡ay!, nunca más!
Entonces me pareció que el aire
se tornaba más denso, perfumado
por invisible incensario mecido por serafines
cuyas pisadas tintineaban en el piso alfombrado.
“¡Miserable —dije—, tu Dios te ha concedido,
por estos ángeles te ha otorgado una tregua,
tregua de nepente de tus recuerdos de Leonora!
¡Apura, oh, apura este dulce nepente
y olvida a tu ausente Leonora!”
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta!” —exclamé—, ¡cosa diabolica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio
enviado por el Tentador, o arrojado
por la tempestad a este refugio desolado e impávido,
a esta desértica tierra encantada,
a este hogar hechizado por el horror!
Profeta, dime, en verdad te lo imploro,
¿hay, dime, hay bálsamo en Galaad?
¡Dime, dime, te imploro!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Profeta! —exclamé—, ¡cosa diabólica!
¡Profeta, sí, seas pájaro o demonio!
¡Por ese cielo que se curva sobre nuestras cabezas,
ese Dios que adoramos tú y yo,
dile a esta alma abrumada de penas si en el remoto Edén
tendrá en sus brazos a una santa doncella
llamada por los ángeles Leonora,
tendrá en sus brazos a una rara y radiante virgen
llamada por los ángeles Leonora!”
Y el cuervo dijo: “Nunca más.”
“¡Sea esa palabra nuestra señal de partida
pájaro o espíritu maligno! —le grité presuntuoso.
¡Vuelve a la tempestad, a la ribera de la Noche Plutónica.
No dejes pluma negra alguna, prenda de la mentira
que profirió tu espíritu!
Deja mi soledad intacta.
Abandona el busto del dintel de mi puerta.
Aparta tu pico de mi corazón
y tu figura del dintel de mi puerta.
Y el Cuervo dijo: “Nunca más.”
Y el Cuervo nunca emprendió el vuelo.
Aún sigue posado, aún sigue posado
en el pálido busto de Palas.
en el dintel de la puerta de mi cuarto.
Y sus ojos tienen la apariencia
de los de un demonio que está soñando.
Y la luz de la lámpara que sobre él se derrama
tiende en el suelo su sombra. Y mi alma,
del fondo de esa sombra que flota sobre el suelo,
no podrá liberarse. ¡Nunca más!
Enlace
http://ciudadeladelconde.files.wordpress.com/2007/08/edgar-allan-poe-el-cuervo-the-raven.pdfConcherías
Concherías - Aquileo J. Echeverría
Bodas, velorios, visitas de pésame, invitaciones a comer, compras de productos, serenatas: las escenas poetizadas por Aquileo Echeverría están tomadas de la vida cotidiana de los personajes, situaciones sencillas de la vida campesina o la pequeña aldea.Así como estos mínimos acontecimientos, ajenos a la heroicidad de los grandes hechos, constituyen la materia de las Concherías, también son pequeños y conocidos los lugares en que esas acciones tienen lugar: la casa de habitación, el pueblo, el campo de labor, ámbitos conocidos y, hasta cierto punto, protegidos.
Las Concherías de Aquileo Echeverría son como un espejo en el que podemos contemplar una imagen imposible de nosotros mismos. Pero, a diferencia de lo que ocurre en la vida, entre más nos alejamos de ese espejo, más anhelamos reflejarnos en él.
ISBN 9789977239767
Enlaces
http://www.sinabi.go.cr/Biblioteca%20Digital/LIBROS%20COMPLETOS/Echeverria%20Aquileo%20J/Echeverria%20Aquileo/Concherias.htmljueves, 14 de marzo de 2013
La Odisea
La Odisea - Homero
Definición: Una odisea es una sucesión de acontecimientos desagradables o arduos que le ocurren a una persona. Vivir una odisea supone atravesar diversas dificultades. También se conoce como odisea al viaje extenso donde abundan las situaciones adversas para el viajero.La mejor arma de Odiseo es su mētis o astucia. Gracias a su inteligencia —además de la ayuda provista por Palas Atenea, hija de Zeus Cronida— es capaz de escapar de los continuos problemas a los que ha de enfrentarse por designio de los dioses. Para esto, planea diversas artimañas, bien sean físicas —como pueden serlo disfraces— o con audaces y engañosos discursos de los que se vale para conseguir sus objetivos.
El poema es, junto a la Ilíada, uno de los primeros textos de la épica grecolatina y por tanto de la literatura occidental. Se cree que el poema original fue transmitido por vía oral durante siglos por aedos que recitaban el poema de memoria, alterándolo consciente o inconscientemente. Era transmitida en dialectos de la Antigua Grecia. Ya en el siglo IX a. C., con la reciente aparición del alfabeto, tanto la Odisea como la Ilíada pudieron ser las primeras obras en ser transcritas, aunque la mayoría de la crítica se inclina por datarlas en el siglo VIII a. C. El texto homérico más antiguo que conocemos es la versión de Aristarco de Samotracia (siglo II a. C.). El poema está escrito usando una métrica llamada hexámetro dactílico. Cada línea de la Odisea original estaba formada por seis unidades o pies, siendo cada pie dáctilo o espondeo. Los primeros cinco pies eran dáctilos y el último podía ser un espondeo o bien un troqueo. Los distintos pies van separados por cesuras o pausas.
Película: http://www.youtube.com/watch?v=80lCzItO_Ik
Enlace de descarga: http://portalacademico.cch.unam.mx/materiales/al/cont/tall/tlriid/tlriid4/circuloLectores/docs/odisea.pdf
El Moto - Joaquín García Monge
Joaquín García Monge
Bibliografía
(San José, 20 de enero de 1881 - ibíd., 31 de octubre de 1958) fue un escritor, intelectual y educador costarricense. Nació en el cantón de Desamparados y estudió en el Liceo de Costa Rica. En 1899 obtuvo por suficiencia el bachillerato. Al año siguiente fue maestro en la escuela el Edificio Metálico, en San José.El 1900 publica su obra El Moto, que tiene un carácter fundacional, ya que ha sido considerada por muchos como la primera novela costarricense y, por lo tanto, el punto de partida de la literatura de ficción de este país.
En 1901 fue enviado a estudiar al Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile. Allí, en Santiago, vivió en la calle Carmen, cerca de Lira, y más tarde propuso a su amiga María Isabel Carvajal que adoptase los nombres de esas calles como seudónimo: fue así como la escritora pasó a ser conocida como Carmen Lyra.
En 1904 regresa a Costa Rica y trabaja como profesor de castellano en el liceo donde había estudiado. Pero a los seis meses debe abandonarlo, porque el gobierno de Ascensión Esquivel lo califica de subversivo y anarquista. Al año siguiente un nuevo gobierno lo vuelve a colocar como educador de secundaria hasta 1915, cuando es nombrado profesor y, después, director de la Escuela Normal.
Los Tinoco llegan al poder en 1918 a través de un golpe de estado y destituyen a Joaquín García Monge de ese puesto, quien entonces viaja a Nueva York buscando apoyo para producir una revista cultural. A la caída de la dictadura de los hermanos Tinoco, en 1919, el nuevo gobierno democrático lo nombra secretario (ministro) de Instrucción Pública. Ese mismo año comenzó a publicar su revista Repertorio Americano.
Dirigió la Biblioteca Nacional durante 16 años, hasta que fue destituido por el gobierno de León Cortés Castro.
Pensador e intelectual activo, participó junto a Carmen Lyra en la fundación del Partido Alianza de Obreros, Campesinos e Intelectuales (1929), organización considerada como la primera ideológica de Costa Rica y que se disolvió en 1931 para darle paso al Partido Comunista Costarricense.
En 1935 la Sociedad de Naciones lo invitó en calidad de observador a Ginebra.
Sus últimos años los dedicó a la militancia política y sobre todo al trabajo de edición de su Repertorio Americano, que estuvo publicándose por casi 40 años, hasta su muerte el 31 de octubre de 1958 y cuya influencia fue continental. Seis días antes la Asamblea Legislativa lo nombró Benemérito de la Patria.
Resumen
En el inicio de esta novela de Joaquín García Monge, el autor nos remonta en el espacio físico donde se desarrollará la obra, Desamparados, que antes no se le conocía con ese nombre, si no con el de Dos Cercas y se le cambió el nombre para ponerla bajo el Patronato de la Virgen de los Desamparados. Se habla de su más que rescatable posición topográfica, con espectaculares vistas y la seguridad de que sus casas no se las llevaran el río ni el viento. También nos cuenta sobre la sociedad patriarcal en esa época de los alrededores de el final del siglo XIX, donde las decisiones estaban ligadas a la voluntad del cura Yanuario Reyes, el Alcalde, el Cuartelero y el maestro de escuela don Frutos, y por supuesto las familias adineradas como la de Soledad Guillén, que será una sobre las cuales se desarrolle la trágica historia.Enlace
https://www.dropbox.com/s/fyhkzzfjzfsodfj/EL%20MOTO%20-%20Joaquin%20Garc%C3%ADa%20Monge.pdfhttps://www.dropbox.com/s/pp68a9tyqqkd4d5/EL%20MOTO%20-%20Joaquin%20Garc%C3%ADa%20Monge.doc
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
